Unas paredes blancas, prácticamente vacías y cuatro o cinco zonas de exposición aisladas, querían llamar la atención sobre el cambio de una marca acostumbrada a sobrecargar visualmente y al desorden; del que nos hemos valido para desarrollar unos expositores frescos pero, a su vez, extremadamente calculados, que no quieren perder la imagen de eventualidad.